Volar a París con Ryanair es una tomadura de pelo. Así de claro.
En primer lugar, porque no te llevan a París, sino a Beauvais- Tillé. O lo que es lo mismo: es como si la aerolínea te dijera que te lleva a Madrid y sin embargo aterrizara en Segovia. Y no es ninguna exageración. En ambos casos se trata de algo más de 80 kilómetros que por carretera se cubren en hora y cuarto si no hay atasco o tráfico denso, que es mucho suponer. Suma a eso las dos horas de antelación con las que tienes que estar en el aeropuerto y pierdes la mitad de un día de tu viaje.
En segundo lugar, porque Ryanair se anuncia como aerolínea de bajo coste. Y en comparación con otras lo suele ser, sí. Pero únicamente si compras el vuelo meses antes. Eso no es ningún secreto. Tampoco lo es que si quieres facturar tu maleta, tienes que pagar por ello. Lo que sí que se esconde bajo la letra pequeña es que además, si no pides la tarjeta de embarque por internet, más tarde tendrás que pagar por ella en el aeropuerto. También te cobran más si no has pagado por adelantado el suplemento de facturación y por ejemplo a la vuelta de tu viaje, cargado con regalos, necesitas facturar tu maleta porque sobrepasa el máximo que puedes llevar en cabina. Por cada uno de estos servicios Ryanair se embolsará 5, 10 ó 15 euros más.
En tercer lugar, Beauvais está en el quinto pimiento, con lo que tendrás que gastar más dinero en desplazarte realmente a París. Hay tres opciones: taxi (evidentemente prohibitivo), tren (caro) y autocar (menos caro). Pues adivina a qué compañía pertenece la flota de buses. ¡Bingo! A Ryanair. Más negocio para ellos: 13 euros por trayecto, es decir 26 entre ida y vuelta.
Total, que entre pitos y flautas, el vuelo que en principio te salía bien de precio, aumenta fácilmente 50 euros. Algo que quizá valga la pena si obtienes una de esas superofertas de 10 euros el trayecto (que las hay). Sin embargo, si no es el caso y te cuesta cerca de los 100 euros, le añades los 50 ¿y qué tienes? Pues un vuelo a Charles De Gaulle o a Orly con alguna compañía que no te hace levantarte a las tres o cuatro de la mañana para coger su avión.
Vamos, que no vale la pena. Si quieres ir a París, no cuentes con Ryanair.
P. D. Hablé con más de un pasajero de mi mismo vuelo y también oí hablar a otros tantos. Todos enfadados con el servicio y más de uno asegurando que no volvería a “París” con esta maravillosa empresa.







