Economía doméstica
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Posted by María on 24 Sep 2009 | Tagged as: Actualidad, Curiosidades, Economía doméstica, Increíble pero cierto, Medio ambiente
Ésta es la maravillosa propuesta que se le ha ocurrido a la ONG brasileña SOS Mata Atlántica… Sí, yo también me he quedado con los ojos como platos. Esto ya sí que pasa de castaño a oscuro. Así que ahora resulta que la gran solución para que cada uno de nosotros ahorremos más de 4 mil litros al año de agua pasa por esta… ¿cómo llamarlo? ¿Guarrada, mamarrachada, sandez? Y lo mejor de todo es que parece ser que la campaña (“Xixi no banho” en portugués) ha tenido mucho éxito en Brasil (la lanzaron en mayo de este año, aunque la noticia aparecía hoy en El Mundo, entre las más leídas, claro).
Me dejan sin palabras… aunque con una sonrisa, la verdad.
Posted by María on 09 Nov 2008 | Tagged as: Economía doméstica, Libro de Reclamaciones
Ayer fui a cenar al Pans and Company de la calle Princesa de Madrid. Comida rápida y un menú por un módico precio: 6,95 el bocata, la bebida y unas patatas. No voy a entrar siquiera a valorar el sabor de lo que allí se servía. Basta con observar lo que viene a continuación:
Paso número 1: Ves la foto del Nuevo Lomo Pasión, empiezas a salivar y piensas: “¡Ñam, qué rico!”.
Paso número 2: Te entregan tu pedido, lo miras y crees que se han equivocado. Te sientes indignado, decepcionado y piensas: “¿Pero cómo te puedes seguir sorprendiendo con estas cosas?”
Paso número 3: Como no te lo puedes creer, quieres comprobar que tus sospechas son ciertas… ¡Hala, encuentra las siete diferencias!
Menos mal que el cartel del bocata rezaba: “Nuevo Lomo Pasión: irresistible lomo a la plancha, pimiento asado y queso cremoso”. Costar cuesta más de mil pelas el supermenú, pero… ¿valerlo?
Nota: Este post fue portada en Menéame.
Technorati Tags: comida, pans & company, rápida, basura, timo
Posted by María on 22 Sep 2008 | Tagged as: Economía doméstica, Libro de Reclamaciones, Viajar
Volar a París con Ryanair es una tomadura de pelo. Así de claro.
En primer lugar, porque no te llevan a París, sino a Beauvais- Tillé. O lo que es lo mismo: es como si la aerolínea te dijera que te lleva a Madrid y sin embargo aterrizara en Segovia. Y no es ninguna exageración. En ambos casos se trata de algo más de 80 kilómetros que por carretera se cubren en hora y cuarto si no hay atasco o tráfico denso, que es mucho suponer. Suma a eso las dos horas de antelación con las que tienes que estar en el aeropuerto y pierdes la mitad de un día de tu viaje.
En segundo lugar, porque Ryanair se anuncia como aerolínea de bajo coste. Y en comparación con otras lo suele ser, sí. Pero únicamente si compras el vuelo meses antes. Eso no es ningún secreto. Tampoco lo es que si quieres facturar tu maleta, tienes que pagar por ello. Lo que sí que se esconde bajo la letra pequeña es que además, si no pides la tarjeta de embarque por internet, más tarde tendrás que pagar por ella en el aeropuerto. También te cobran más si no has pagado por adelantado el suplemento de facturación y por ejemplo a la vuelta de tu viaje, cargado con regalos, necesitas facturar tu maleta porque sobrepasa el máximo que puedes llevar en cabina. Por cada uno de estos servicios Ryanair se embolsará 5, 10 ó 15 euros más.
En tercer lugar, Beauvais está en el quinto pimiento, con lo que tendrás que gastar más dinero en desplazarte realmente a París. Hay tres opciones: taxi (evidentemente prohibitivo), tren (caro) y autocar (menos caro). Pues adivina a qué compañía pertenece la flota de buses. ¡Bingo! A Ryanair. Más negocio para ellos: 13 euros por trayecto, es decir 26 entre ida y vuelta.
Total, que entre pitos y flautas, el vuelo que en principio te salía bien de precio, aumenta fácilmente 50 euros. Algo que quizá valga la pena si obtienes una de esas superofertas de 10 euros el trayecto (que las hay). Sin embargo, si no es el caso y te cuesta cerca de los 100 euros, le añades los 50 ¿y qué tienes? Pues un vuelo a Charles De Gaulle o a Orly con alguna compañía que no te hace levantarte a las tres o cuatro de la mañana para coger su avión.
Vamos, que no vale la pena. Si quieres ir a París, no cuentes con Ryanair.
P. D. Hablé con más de un pasajero de mi mismo vuelo y también oí hablar a otros tantos. Todos enfadados con el servicio y más de uno asegurando que no volvería a “París” con esta maravillosa empresa.
Posted by María on 16 Jun 2008 | Tagged as: Economía doméstica, Libro de Reclamaciones
Si creías que cuando te roban o pierdes tu tarjeta del banco basta con llamar al número ése que facilitan para anular tu tarjeta, estás muy equivocad@, como lo estaba yo…
Me quitaron mi cartera en un bar de Lavapiés, en Madrid. En cuanto me di cuenta, lo primero que hice, incluso antes de denunciarlo ante la Policía, fue llamar para anular las tarjetas del banco. Después ya fui a la comisaría a contar el resto y me quedé más tranquila. Ya no podía pasar nada más… o eso creía.
Desde luego, lo que no me esperaba, era que casi un mes después de robarme la cartera, alguien pudiera acercarse a una oficina de La Caixa, hacerse pasar por mí ante un empleado y sacar MI dinero de MI cuenta.
Reclamé. Tenían un resguardo con una firma imitando la mía. Por lo visto, al banco le basta con que presentes el DNI antes de sacar dinero.
La Caixa reconoció su error y aseguró que me devolvería el dinero. Aunque una de sus empleadas se atrevió a echarme en cara que no les hubiera avisado en su momento de que, además de la tarjeta, también me habían robado el DNI. ¿¿¿Perdón??? ¿Acaso dan algún teléfono los del banco para eso? ¿Acaso avisan de que es necesario? ¡Ellos se deberían haber fijado mejor en la persona que se presentó con mi carnet robado y en la firma que simulaba la mía antes de entregarle mis ahorros!
El caso es que finalmente me dieron la razón. Pero dos meses después de que admitieran su fallo, aún estoy esperando a que me devuelvan lo que es mío. A saber cuándo lo recupero…
Posted by María on 03 Mar 2008 | Tagged as: Economía doméstica
¿Qué tal se lleva con sus vecinos? ¿Se conocen siquiera? ¿Se llevan bien o tienen muchos enfrentamientos? La mayoría de las comunidades de propietarios son numerosas y apenas hay tiempo para convivir con los vecinos. Pero las pequeñas son otro mundo en el que los vecinos pueden llegar a convertirse en una segunda familia, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.
Si está pensando en mudarse a un inmueble con pocos inquilinos, en este artículo sobre comunidades pequeñas publicado en Consumer encontrará los problemas típicos a los que seguramente deberá enfrentarse, con el dinero (o la falta de él) como gran protagonista.