¡Mmmmmhhhh! ¡Qué ricas están las salchichas alemanas! Las hay de todo tipo y se preparan de mil: blancas, vienesas, crujientes, de Núremberg, especiadas… No es que la gastronomía germana sea de las más sanas, pero tienen una variedad de salchichas que bien merecen una mención… e incluso una ruta dedicada a ellas. Aquí lanzo algunas sugerencias con lugares donde se pueden probar las mejores salchichas, siempre a buen precio:
En el Hofbräuhaus de Múnich, la antigua fábrica de cerveza de la casa Hofbräu (HB) que ocupa una manzana y un edificio enteros, sirven las típicas salchichas blancas cocidas de la zona (Weisswurst). Las traen a la mesa en un cuenco de agua caliente y los comensales van pescando sus salchichas de allí. Se toman con mostaza dulce y acompañadas del famoso Breze, una trenza de pan salado. Si te gusta la cerveza, puedes pedir una jarra de medio litro o de litro. Y si no, lo que mejor lo acompaña es o bien un zumo de manzana, allí tan habitual como en España el de naranja, o bien un zumo de manzana con gas llamado Apfelschorle.

Las salchichas blancas con todo el acompañamiento necesario.
Por cierto, el Hofbräuhaus siempre está lleno. Si en la planta de la calle no encuentras sitio cerca de la banda bávara de música (que le da un ambiente realmente típico), prueba un piso más arriba. Allí, según la hora, también hay música bávara en directo. Además, en verano abren un patio interior grande a modo de terraza que está al fondo de la planta baja.
No muy lejos de Múnich, a unas pocas horas en coche, está Núremberg y las pequeñas salchichas del tamaño de un dedo adulto que llevan el mismo nombre de la ciudad o Rostbratwurst para los lugareños. También son blancas y especiadas, pero -además de ser mucho más pequeñas que las de Múnich- éstas se preparan a la brasa. Muy ricas con una guarnición de chucrut o ensalada de patatas. Las puedes probar en la “Casita de la salchicha asada” (Bratwursthäusle), en la calle que sube al castillo medieval desde la plaza del mercado. El restaurante sirve las salchichas de su propia carnicería y también las vende para llevar (envasadas al vacío o en lata). Es cierto que ahora estas salchichas se pueden conseguir en el Lidl en España (las Weisswürste de Múnich sólo en tiendas especializadas), pero no es lo mismo.
Las salchichas de Fráncfort también están deliciosas y crujientes. Nada que ver con las que se venden enlatadas o envasada en España. Éstas sí que saben distintas. En la capital financiera de Alemania y Europa, un sitio muy apropiado para probar estas salchichas que se sirven cocidas son los puestos de la calle frente a la Bolsa de Fráncfort. Hasta los hombres de negocio de la zona comen allí de pie o sentados en las escaleras de la Bolsa.
Y por último, una salchicha menos conocida es la de curry (Currywurst). En Berlín se montan puestos de parrilla callejeros, sin importar en qué época del año nos encontremos. Incluso hay personas que llevan su puesto andante, con la mochila y todo el arsenal a cuestas y la parrilla -cual bandeja- colgando por delante de ellos. Eso ya es un tema aparte (no sé cómo aguantan el peso ni cuántas horas tienen que estar así). El caso es que esta salchicha con mostaza en un panecillo también es una delicia para el paladar.