Resulta que en Francia existen varias localidades donde el transporte público no cuesta un céntimo. Por lo visto, los ingresos que reciben las arcas municipales de los ayuntamientos a través del pago de billetes son tan nimios, que ni siquiera les vale la pena cobrar el pasaje.

En Aubagne -una región del sur del país galo que abarca desde Niza a Perpignan- han hecho cuentas y los viajeros únicamente cubren un 9 por ciento de un gasto anual de 9 millones de euros. Con estas cifras en la mano, les sale más rentable y más eco-lógico fomentar el uso del bus o del tranvía. Por eso en han decidido seguir el ejemplo de Châteauxroux y otros lugares e implantarán esta nueva política a la vez social y eco-lógica a partir de 2009.

¿Sería esto factible en España? ¿Se podría financiar la gratuidad del transporte público con los ingresos conseguidos gracias a las zonas azules y verdes de aparcamiento de nuestras ciudades?

Fuentes: Ladyverd.com, Soitu.es, Aubagne.com