September 2008

Monthly Archive

París con Ryanair es un timo

Posted by María on 22 Sep 2008 | Tagged as: Economía doméstica, Libro de Reclamaciones, Viajar

Volar a París con Ryanair es una tomadura de pelo. Así de claro.

En primer lugar, porque no te llevan a París, sino a Beauvais- Tillé. O lo que es lo mismo: es como si la aerolínea te dijera que te lleva a Madrid y sin embargo aterrizara en Segovia. Y no es ninguna exageración. En ambos casos se trata de algo más de 80 kilómetros que por carretera se cubren en hora y cuarto  si no hay atasco o tráfico denso, que es mucho suponer. Suma a eso las dos horas de antelación con las que tienes que estar en el aeropuerto y pierdes la mitad de un día de tu viaje.

En segundo lugar, porque Ryanair se anuncia como aerolínea de bajo coste. Y en comparación con otras  lo suele ser, sí. Pero únicamente si compras el vuelo meses antes. Eso no es ningún secreto. Tampoco lo es que si quieres facturar tu maleta, tienes que pagar por ello. Lo que sí que se esconde bajo la letra pequeña es que además, si no pides la tarjeta de embarque por internet, más tarde tendrás que pagar por ella en el aeropuerto. También te cobran más si no has pagado por adelantado el suplemento de facturación y por ejemplo a la vuelta de tu viaje, cargado con regalos, necesitas facturar tu maleta porque sobrepasa el máximo que puedes llevar en cabina. Por cada uno de estos servicios Ryanair se embolsará 5, 10 ó 15 euros más.

En tercer lugar, Beauvais está en el quinto pimiento, con lo que tendrás que gastar más dinero en desplazarte realmente a París. Hay tres opciones: taxi (evidentemente prohibitivo), tren (caro) y autocar (menos caro). Pues adivina a qué compañía pertenece la flota de buses. ¡Bingo! A Ryanair. Más negocio para ellos: 13 euros por trayecto, es decir 26 entre ida y vuelta.

Total, que entre pitos y flautas, el vuelo que en principio te salía bien de precio, aumenta fácilmente 50 euros. Algo que quizá valga la pena si obtienes una de esas superofertas de 10 euros el trayecto (que las hay). Sin embargo, si no es el caso y te cuesta cerca de los 100 euros, le añades los 50 ¿y qué tienes? Pues un vuelo a Charles De Gaulle o a Orly con alguna compañía que no te hace levantarte a las tres o cuatro de la mañana para coger su avión.

Vamos, que no vale la pena. Si quieres ir a París, no cuentes con Ryanair.

P. D. Hablé con más de un pasajero de mi mismo vuelo y también oí hablar a otros tantos. Todos enfadados con el servicio y más de uno asegurando que no volvería a “París” con esta maravillosa empresa.

Camino de Santiago (cap. 3): Final de etapa

Posted by María on 01 Sep 2008 | Tagged as: Viajar

La llegada a la Plaza del Obradoiro con la majestuosa catedral abriendo sus puertas a todos los peregrinos es uno de los momentos más intensos del Camino.

Por aquello de apurar los días de vacaciones, muchos peregrinos llegan a Santiago de Compostela con menos de 24 horas para disfrutar de la ciudad antes de volver a casa y a la rutina diaria. Pero, si puedes, resérvate un día, además de la jornada de la llegada, para disfrutar de la ciudad y descansar. Has dedicado muchos días a llegar a tu meta y sería una pena abandonar la ciudad del apóstol precipitadamente.
La catedral merece un par de horas de dedicación y durante la misa del peregrino (todos los días a las 12) podrás ver el famoso botafumeiro en movimiento, un auténtico espectáculo y un placer para la vista. Parece increíble lo milimetrado que está para que no choque contra el techo. Por otra parte, tampoco puedes olvidar las tradiciones: los tres golpecillos con la cabeza contra la columna del pórtico de la Gloria pidiendo los correspondientes deseos al Apóstol, a quien puedes ir a abrazar por detrás del altar. Son actos bonitos y emotivos, tanto para creyentes como para los que no lo son.

Botafumeiro en acción

Por cierto, que como al día siguiente no te vas a pegar la paliza caminando ni madrugando, puedes hacer una salida nocturna. Cuando oscurece, en la Plaza del Obradoiro bajo los soportales del Ayuntamiento y la Xunta de Galicia siempre hay una tuna cantando para los visitantes. Después te puedes montar sobre dos ruedas para realizar tu particular Rally Paris-Dakar. Sí, sí, y es que una calle colindante –la rúa do Franco-  hay un bar de copas y tapas detrás de otro: el de un extremo se llamaba como la capital francesa (ahora ya ha cerrado) y en el otro extremo nos podemos plantar en la ciudad senegalesa para seguir celebrando la llegada a Santiago.

Y si te queda algo de tiempo antes de volver a casa, vale la pena que vayas a Finisterre (en tren o coche de alquiler). Allí es donde está el verdadero kilómetro cero de la ruta, donde se dice que hace siglos desembarcaron con el cuerpo del Apóstol antes de llevarlo a la ciudad compostelana. Realmente te dará la impresión de haber llegado al final de la tierra, una sensación curiosa especialmente si hay mucha niebla.

Faro de Finisterre