Camino de Santiago (cap.1): Trucos para que no se te haga cuesta arriba

El Camino de Santiago es una experiencia inolvidable, una aventura que te desconecta del mundo acelerado en el que vivimos y te recuerda la esencia de lo que somos…
Pero para disfrutarlo, hay que estar concienciado y preparado. Este verano he hecho el Camino por cuarta vez (me encanta) con un pequeño grupo de buenos amigos, aunque ha sido la primera vez con el macuto a cuestas e, igual que a mí me vinieron bien unos consejillos, ahora quiero compartirlos con quien los pueda necesitar.

1. Entrénate un poco con antelación. Bastará con caminar unos cuantos kilómetros los fines de semana anteriores a comenzar la aventura. Sin exagerar.
2. Traza una ruta que esté abierta a cambios sobre la marcha, puesto que pueden surgir problemillas como el dolor en una pierna, una bota rota, ampollas puñeteras… Hazte con una buena guía. La de El País Aguilar es muy completa e incluye actualización por internet.
3. Los primeros días deben ser tramos más suaves, con poco desnivel y menos kilómetros. Entre 20 y 25 km diarios es una cifra perfectamente factible para los que no hacemos senderismo habitualmente. A ese ritmo puedes hacer el tramo Astorga-Santiago (263km) en doce días de forma relajada, con alguna etapa más cortita, que es lo que hemos hecho este verano.
4. No fuerzes el cuerpo. Haz una pequeña parada cada 50-60 minutos para reponer fuerzas. Al principio da rabia parar cada tan poco tiempo, pero así el cuerpo no sufre. Compensa.
5. Bebe mucha agua, pero pequeños sorbos para que no te entre flato. Y lleva comida energética como barritas muesli o frutos secos.
6. Si no vas con coche de apoyo, lleva el equipaje justo. Tu macuto no debe pesar más del 10% de tu cuerpo. Llévate 3 ó 4 mudas a lo sumo: te compensará tener que lavar ropa (en muchos albergues hay lavadoras), si con eso reduces el lastre que llevas a tu espalda. Además, la comida la puedes ir comprando cada día. También hay “menús del peregrino”.
7. Si mientras caminas empiezas a estar harto, no te obsesiones con “cuánto queda para llegar”. Los recursos más fáciles son ponerte a cantar (aunque sea para ti mismo) o contar chistes.
8. Incluye alguna crema o loción antigarrapatas y antipicaduras en general en tu botiquín. No tienen por qué picarte, pero más vale prevenir que curar. Sobre todo, porque algunos albergues no están todo lo limpios que deberían.
9. La mayoría de los albergues están bien, pero los privados –que cuestan entre seis y nueve euros- frente a los públicos -de tres a cinco euros- suelen tener instalaciones más modernas y cuidadas. Concédete el “capricho” de vez en cuando, especialmente a la llegada a Santiago, donde incluso hay pensiones en pleno centro por 11 euros cada persona.
10. Si vas en julio y agosto, puede que te encuentres con una marabunta de peregrinos, especialmente cuanto más cerca estés de Santiago de Compostela. Levántate a las 6 de la mañana para no quedarte sin alojamiento en tu siguiente destino (hay algunos que se levantan a las 5, pero después les adelantas mientras ellos se toman tranquilamente un café en algún bar del Camino). Aunque sea un señor madrugón para estar de vacaciones, vale la pena. También porque de esta forma a las 14-15h ya estás en tu destino y no sufres tantas horas de sol abrasador. La gente se suele echar una buena siesta después de comer, con lo que las habitaciones de los albergues -aunque compartidas- están en silencio.

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