¿Qué tal se lleva con sus vecinos? ¿Se conocen siquiera? ¿Se llevan bien o tienen muchos enfrentamientos? La mayoría de las comunidades de propietarios son numerosas y apenas hay tiempo para convivir con los vecinos. Pero las pequeñas son otro mundo en el que los vecinos pueden llegar a convertirse en una segunda familia, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.
Si está pensando en mudarse a un inmueble con pocos inquilinos, en este artículo sobre comunidades pequeñas publicado en Consumer encontrará los problemas típicos a los que seguramente deberá enfrentarse, con el dinero (o la falta de él) como gran protagonista.