Educación para la Ciudadanía es una asignatura que no deja a nadie indiferente… ¿De verdad? ¿O es únicamente algo que trae de cabeza a ciertos partidos y a la Iglesia?
Vamos a ver el contenido de la asignatura según la propia definición del Ministerio de Educación:
Supongo que en principio todos estaríamos de acuerdo en que esta idea es buena: busca crear una sociedad y unos individuos tolerantes, abiertos al diálogo y respetuosos. Desconozco los contenidos concretos de la asignatura, pero en cualquier caso me ha llamado la atención el vídeo de Juventudes Socialistas publicado ayer y que promociona la nueva y controvertida asignatura parodiando al PP.
La idea es original y hay que admitir que el vídeo te puede hacer sonreír…pero la reflexión que me viene a la cabeza: ¿es así como los autores de la parodia pretenden fomentar la asignatura de Educación para la Ciudadanía?
A mí me parece que es incoherente precisamente con los valores que busca inculcar, ¿no? ¿O hay que tomárselo a guasa y ya está? ¿Qué opináis?
P.D. Ved la opinión del PSOE.
Me llama la atención que ésta es la única crítica que he visto al vídeo que llama la atención sobre el hecho de que en Educación para la Ciudadanía se quiere inculcar que hay que aceptar la opinión ajena.
Por cierto, en Intereconomía TV han sacado un vídeo de respuesta al del PSOE:
http://www.youtube.com/watch?v=CT833fDPaVQ
Yo me he reido mucho con la respuesta. Será porque en el fondo me siento identificado con el pelut con la camiseta del Che Guevara (aunque me sabía todas las respuestas). En el vídeo de juventudes no me identificaba con ninguno.
A adolescentes y jóvenes en general se les habla constantemente de sus derechos. ¿No convendría hablarles también de los deberes? ¿O es que la demagogia y la palabrería van a seguir dominando constantemente el panorama de la comunicación y la política, sin que nadie quiera recordar valores como el esfuerzo, la constancia, la lealtad, la honradez, la laboriosidad, el ahorro, la generosidad, la satisfacción del deber cumplido…? En realidad lo que convendría enseñar insistentemente es la necesidad de cumplir los deberes imprescindibles y la conveniencia de autoimponerse algunos deberes voluntarios. Con ello la sociedad saldría ganando, pues al fin y al cabo de los derechos nos enteramos todos muy bien, por la cuenta que nos trae, sin necesidad de mayor esfuerzo por parte de los educadores, políticos y comunicadores.